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Terra
La Coctelera

Noite de magia, amor e amizade...

Rocas de firme omnipresencia que protegen celosamente los caminos de plata  de deidades ocultas y secretas.

Gemidos de caracolas se oyen desde el fondo del río.

Piedras vestidas de verde seda esperan las caricias de nuestras manos. Un grupo de peces nos dan la bienvenida con maravillosos saltos de acrobacia.

El fuego está encendido y su humo nos guía, cual brújula de navío.

La noche cae liviana e iluminada.

La naturaleza cobra otra vida distinta a la del día; es una reina de follaje sombrío que se mira en el río, ahora gran espejo sólido. Suelta a sus duendes, gnomos, hadas que corren entre nosotros despertando sensaciones de "arrepío" en nuestra piel y nos reímos con picardía infantil.

Sentados en corro se nos pasan las horas y  el fuego sigue en pie, no se extingue, el viento lo aviva de tanto en tanto; ráfagas de efímeras caricias, pasan y se van, dejándonos la llamarada fuerte, y protectora.

Samantha Jones

17-12-2010

Desvelada y Ardiente

La luna, gorda y dorada ilumina la noche azul de mi desvelo,

Noche sin plumas, y sin alcohol

De ceniceros repletos de ansiedad

De silencio oscuro y pensamientos impuros

De ardor entre las piernas y humedad infinita

Deseo hedonista y narcisista

A solas entre cuatro paredes frente al espejo de mi propio nombre

Con la luna de testigo comienzo a tocarme y a mimarme

Ganas de compartir contigo esta velada

Pero no puedes, pues tu no estás desvelada


.................................................................................................................Ardorosamente desvelada, Samantha Jones

A VIDA É BONITA...

Elsa hija única en el seno de una familia de clase media acomodada, excesivamente conservadora, a pesar de ser de izquierda, lo cual no percibió hasta la adolescencia. Cuando llegó entusiasmada a casa tras comprarse su primera minifalda, el padre la abofeteó con una retahíla de fundamentos e hizo caso omiso a los argumentos de Elsa, que se reducían a “Todas las usan”, mientras él mandaba la prenda al tacho de basura. “En esta casa no viven putas”, aquellas palabras quedarían grabadas en su mente por mucho tiempo. Fue la primera bronca que tuvo con sus padres, amenazó con irse de casa y su madre le dijo que no le daría más dinero para ropa. Su padre agachó la cabeza y calló, como siempre.Los hechos de aquel día fueron el desencadenante de todo, la motivación que le hizo falta para ponerse las pilas y conseguir una fuente de ingresos alternativa. Comenzó a vender apuntes, a dejarse copiar en exámenes por precios módicos, con los beneficios compraba ropa y maquillaje que escondía sagazmente por todos los lugares de la casa.

Para salir, necesitaba la ayuda de Ana, en casa de la que se quedaba a dormir muchos fines de semana. No tenía un éxito escandaloso con los chicos como podía tener Elsa, pero alguno caía de vez en cuando. Elsa nunca repetía con el mismo y nunca se dejaba caer en redes del amor, a pesar de tener varios e insistentes pretendientes.

A los diecisiete años le tocó hacer un trabajo con Zacarías y contra todo pronóstico, congeniaron realmente bien. Este le ofreció lavar la ropa en su casa, pues sus padres nunca estaban, y se hicieron amigos. Descubrió en Zacarías un alma complementaria. Decidieron no pasar de la amistad, aunque todo el barrio pensara que ahí había algo más. Los unía un vínculo realmente especial, fue él quien la ayudó a salir de la crisis de los diecisiete para conseguir dinero e irse de casa el mismo día que cumpliera dieciocho.

Comenzó a trabajar a los diecisiete y la misma mañana que cumplió dieciocho años se despidió de sus padres para nunca más volver a hablarles. Vivió con Zacarías durante dos semanas, mientras encontraba algún lugar para instalarse.

Se fue, empujada por los vientos al sur , actualmente no gana más dinero del que puede gastar pero es feliz con lo que hace.

Sam :)

 

Roca Volcánica con Tacones de aguja

Camino sin rumbo por los ríos sanguinolentos de mis venas azules

Camino de tacos altos y de medias rojas

Afirmándome con seguridad.

Las agujas de mis zapatos se clavan en mi carne, blanca y palida.

La sangre brota a borbotones

Ríos de sangre caliente inundan mi cuerpo

Soy un volcán en erupción

Invadida de lava

Se manchan los tacos y las medias.

Me transformo en roca volcánica agujerada

Roca volcánica con tacones y medias rojas

Roca volcánica con la boca pintada

Así me siento cuando peleamos

porque sin vos mi vida no tiene sentido.

Prefiero estar muerta.

Samantha Jones



Neurasténica...

Cuando no era más que un manojo de ilusiones con coletas y moratones en las rodillas no podía imaginar que las palabras dolieran tanto, no cabía en mí la posibilidad de que nada salido de unos pequeños y rosados labios pudieran herir tan hondo. Admitiré que fui una de esas pequeñas respondonas a las que les encanta tener la razón. Buscaba las miradas de profesores, padres y compañeros para sentirme henchida de satisfacción.

Discutía sin saber, llamaba a las cosas por el primer nombre rocambolesco que venía a mi cabeza y contestaba a los mayores, sobretodo a mi madre. Esa mujer que habita mis recuerdos tiene que ver con la señora que siempre pretendió compartir  sueños y pesadillas con su hija hecha y derecha. Esa mujer era una loca de zapatos y bolso colorados, maquillada y peinada en las fotos como Brigitte Bardot. Una histérica en boca del género masculino, porque las señoras nunca debían decir lo que pensaban de manera apasionada ya que corrían el riesgo de que se las tildara de esa manera. ¡Histérica! Una loca de arranques impulsivos, de extrañas costumbres – coleccionismo compulsivo, consumismo descontrolado, en librerías y florerías, en casas de  antigüedades y supermercados - ¡Loca!... Pero ella no me miraba cuando se lo gritaba, cuando le preguntaba entre sollozos por qué no era como las otras, por qué no hacía lo que las demás madres; tan solo me ignoraba. Me abandonaba en un rincón de cualquier habitación hasta que me recomponía. ¡Pobre princesa ofendida! Y yo en mi cuarto me miraba en el espejo y me maquillaba los ojos como ella.

Esta mañana A me contó que el hijo de una amiga de ella se enoja si su madre se coloca broches en el pelo y se emperifolla de alhajas. Fue en ese instante que me detuve a pensar en la mirada que me echaría una hija mía cuando contenta,  vestida de colorado bolso y botas de charol incluidos, acuda a buscarla a la escuela, y me mire de arriba abajo juzgándome y condenándome, dejando escapar de su boquita rosada de muñeca, un quejido; “Mamá ¡Estás Loca!”. “Loca” palabra no muy alejada de la tan trillada “Histérica”. A lo que yo orgullosa le respondería; “¡Ay mi pequeña! Mamá está muy orgullosa de serlo, está encantada  vestida de colorado con su  bolso,  sus botas de charol y sus arranques de ira, pero le duele profunda, hondamente que su  niña, la del presente, no se de cuenta"- Hasta el próximo post Samantha Jones

Carta II (2º día)

(Sentada al borde de la bañera, esperando que se llene)

Amanecí distinta esta mañana. Te fuiste temprano, cuidando que nadie te descubriera.

Con sigilo y a hurtadillas.

Creías que dormía, pero estaba despierta. Te miraba mientras te vestías, y pensaba en lo lindo que es estar a tu lado.

Me besaste y te marchaste, no sin antes susurrar un “Te Quiero”y ese tono de tu voz se quedó toda la mañana anidando en la tibieza de mis oídos.

Siempre tuya,

L.

(se desnuda y se mete en la bañera)

Sueño Recurrente II

Criaturas extrañas atraviesan los muros azules de los sueños de una chica que duerme en posición fetal.

Criaturas asexuadas y juguetonas.

Criaturas simpáticas, sin pelo y sin ropa- saltan, bailan- con sus largas piernas y elásticos brazos alrededor de la cama. La niña se ríe y baila junto a ellos.

Las criaturas se enroscan y se estiran, adoptando en el aire otras formas. Son tréboles, corazones, letras y círculos.

La niña tiembla y transpira. Sigue en posición fetal en el silencio de la noche.  Solo ella sabe la fiesta que se desborda en su inconciente. Fantasía colorida y llena de magia de la cual no quisiera despertar.

Descubre valles encantados, laberintos llenos de duendes, y escala elevadas montañas junto a sus elásticos amigos.

De pronto un aire denso y gris comienza a llevarse a sus amigos. Uno a uno, en pares, en tríos. Desaparece también el valle, el laberinto, los duendes y la montaña y Lucía cae por un tunel.

Rodeada de manecillas, números y esferas. Tic- Tac....sigue cayendo !

Tic- Tac!

Se esfuma el tunel

Tic- Tac!

Una almohada de algodón la sostiene.

Suena la alarma y un rayo de sol le ilumina la cara- incendiando el muro azul de sus sueños-

Frío y objetivo como un análisis de sangre, comienza el nuevo día


Samantha Jones 10 de julio de 2010

Carta I (día 1º)

 

Hoy me pasé toda el día distraída, más de lo habitual. Recordaba tu mirada clavada en mí, en un sitio en donde una no espera que la escuchen, y mucho menos que la comprendan, vos con cierto aire de divertida superioridad, me tenías en cuenta.

Cuando compartimos aquel cigarrillo en la terraza, el aire se cortaba solo, aquellos silencios en el medio había que llenarlos con besos, no  había otra opción, te morías de ganas de hacerlo y yo también.

Ahora te escribo en el baño, siempre leo y escribo aquí, es más tranquilo. Pero ya no escribo por el simple hábito de escribir. Vuelvo a sentir placer en hacerlo. Tal vez te deje leer mis cartas algún día... O tal vez siga escribiéndote en secreto...

Hasta Siempre,

L.


( se dirige al espejo del baño, deja caer la carta, y se mira con detenimiento, se despeja la mirada, se peina...el aire huele a bolero)